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Ganó el amor

Todavía duele ahí, donde ayer me golpearon. Si me rozan, si algo se acerca, me tira un poco, y el corazón tiembla de miedo. Y me frena; no me deja avanzar (¿O soy yo la que no quiere hacerlo?). Un poco de ambas, creo. La cicatriz de una mala experiencia queda, y todavía no terminó de curar. Cierro los ojos y veo el momento del golpe, la puñalada que me marcó hace ya bastante, pero para siempre; y quiero cuidarla, quiero cuidarme para que no se repita, porque no creo poder volver a luchar con eso.  Me enoja que la herida que vos me provocaste, hoy no me deje disfrutar como quisiera. Por más que tenga fé en mí, en él, en los dos, no puedo ser cien por ciento real. Mirá si me vuelvo a golpear ahí; mirá si me tira con algo, y los puntos se salen, y vuelvo a sangrar... ¿es tu culpa, por no entender en su momento todo lo que sentía, y lo lejos que estaba de lastimarte? ¿O es la mía, por pensar que los dos amábamos al mismo nivel? Por creer que todo el amor que das, siempre pero siempr...

ABC

Me da miedo lo nuevo, lo distinto. Me da vergüenza decir lo que siento, mostrar lo que me pasa. Me quiebro fácil, y siempre necesito ayuda para levantarme, para volver a empezar. Necesito apoyo y un empujón que me haga salir para adelante cuando me estoy estancando. No creo mucho en mí misma, suelo hacerlo si alguien más cree en mí. ¿Mi autoestima? La perdí hace rato, si alguna vez tuve algo de ella. Siempre me siento menos que los demás, menos linda, menos capaz, menos inteligente, menos buena persona... estoy rota. Me falta la mitad del alma, desde el momento en que perdí a mi papá.  Soy partes de lo que era, soy lo que quedó después de todos los golpes que me dio la vida, pero trato de seguir. Trato de vivir conmigo misma todos los días, intentando ignorar todo eso que me frena, que me da ganas de no avanzar más. De quedarme acá. O de irme.  Hoy soy lo opuesto a todo lo que alguna vez fui, cambié tanto que a veces no sé si siempre fui esta, y ahora lo reconozco,...

Yo lo que quiero es volar

A veces, cuando pasa un tiempo y te curan las alas que estaban bastante rotas, te emociona poder volver a volar. Sentir de nuevo el viento en la cara, ver el sol y regalarle una sonrisa, y también, por qué no, a la luna. Abrir los brazos, tomar impulso, y ser libre. Disfrutar.  Y por eso suelo volar más alto de lo debido, sonreír hasta por las dudas, aunque unos metros más adelante esté llegando una tormenta, o aunque pueda golpearme con un árbol que se cruza en el camino por sorpresa. A veces sigo avanzando para llegar a ese lugar, donde en realidad no me espera nada; no hay nada mío, pero igual intento llegar, aunque esté recién curada, y las cicatrices no hayan cerrado del todo, y puedan volver a abrirse. Pero cuanto más alto estás volando, más dura es la caída, el golpe de volver a poner los pies en el suelo, de volver a lo real, a lo cotidiano. Ves de nuevo lo que te rodea, la soledad a la que te habías acostumbrado y creías hasta disfrutarla de a poco, pero que siempre dese...
Te voy a abrazar muy fuerte, hasta que te rompas en miles de pedacitos. Después, voy a juntar cada parte, y te voy a volver a armar, con besos que tengo acá, en la cajita de las cosas que guardo para vos.

El amor de mi vida

Sé que no somos una mitad, un algo incompleto, sino todo lo contrario. No creo en eso de "mi media naranja" en el mismo sentido que todos, supongo. Pienso que somos un todo, que llevamos con nosotros tantas cosas que, al juntarlas, nos hacen ser lo que somos. Desde el color de nuestros ojos, hasta nuestra canción o comida favorita; y hasta quiénes son nuestros viejos, o cómo se llama la calle en donde vivimos. Todo eso, sumado, es lo que somos, lo que tenemos detrás de nuestra mirada, de nuestro nombre y apellido.  Pero si bien no somos algo que necesita ser completo por otro alguien, creo que sí tenemos en algún lugar del planeta, eso que todos llaman "el amor de tu vida".  Es un término quizás 'quemado' por decirlo de alguna forma, que ya hasta lo usan tan seguido que para algunos perdió su significado real; o en realidad no saben lo que significa, o la entienden de otra forma, no sé. A mi entender, ese "amor de tu vida" es aquel que no te com...

Perdida

Ella no se encuentra, está perdida en un laberinto de lágrimas infinitas. Siente un nudo adentro suyo,  que duele más que todo, justo en el pecho. Le queda solamente su orgullo  y ese lejano murmullo de que va a estar mejor. Ella se siente muy sola, rodeada de gente que no la acompaña, mucho menos la entiende. Aunque todos creen comprenderla, ella llora cada noche, nadie se ofrece a recomponerla, juntar las partes rotas que nadie vió caer. Es ella contra el mundo, ella debe poder lograr hacer un cambio tan rotundo que devuelva todo a su lugar. Y hoy decice emprender esa ardua tarea suya, aunque sola lo tenga que hacer, podrá terminar esta lucha.
Muchas veces a lo largo de mi vida, dije que quería que se separen. Pero no así; no de verdad. Creo que nunca tuve noción de que eso podía pasarnos a nosotros, pensé que iba a ser así para siempre.  Aunque el proceso empezó hace casi seis meses atrás, exactamente hoy, adelante del abogado, hablando de divisiones de bienes, regímenes de visita, jueces y firmar papeles, fue ahí cuando me cayó la ficha de verdad.  Entendí que ya no se puede volver atrás, que a partir de acá, todo cambia, más que nunca. Ya no somos más la familia que éramos, ya no tengo padres que viven juntos, ya no va a haber más navidades de mesas largas con ambas familias en casa.  Y esta casa ya no es más 'nuestra casa', porque mi viejo ahora dice que es MI casa, 'su casa'... ahora él tiene otra vida, en la que ya no juego (jugamos) un papel protagónico, sino casi secundario. Porque vernos una vez a la semana por dos horas no son nada, a comparación de todo lo que compartíamos antes acá, juntos.  ...